¿Qué es un pistero?

Pero ¿Qué es un pistero?. Esta sería la primera pregunta. Partir de su definición nos permitiría conocer ese “algo más” sobre su origen y reflexionar, sobre lo que ha supuesto la presencia del pistero en un momento determinado, convirtiéndose así en el hecho histórico sobre el que comenzar nuestra investigación.

Pistero antiguo.
Pistero antiguo.

Roque Bárcia define el pistero, en el año 1882, como “vasija en forma de jarro pequeño, con un cañoncito que le sirve de pico, y que se usa para dar caldos o líquidos a los enfermos agravados”. (Diccionario general etimológico de la Lengua Española, 1ª Edición


Desde el punto de vista etimológico la palabra pistero deriva del latín pistus, machacado; “Jugo o substancia que, machacándolo ó aprensándole, se saca del ave, especialmente de la gallina ó perdiz, el cual se ministra caliente al enfermo que no puede tragar cosa que no sea líquida, para que se alimente y cobre fuerzas”.

Durante la década de los años 60 en los centros sanitarios, ya fueran clínicas, sanatorios, hospitales o asilos, la utilización del pistero, todavía, era habitual. Como utensilio destinado a la comida de los enfermos, formaba parte y era del mismo material (anagrama o iniciales estampadas en la loza o porcelana) de la vajilla del centro al que pertenecieran. Nos cuenta una ATS que lo utilizaban para iniciar la tolerancia a la alimentación de los enfermos, con agua, manzanilla, té, o caldo de pollo. Era frecuente que cada habitación contara con un pistero para los posibles enfermos que en ella estuvieran, y que una vez utilizado, la enfermera lavaba y dejaba recogido en una batea, sumergido en antiséptico, listo para su utilización en el siguiente turno. Resulta curioso que no se haya encontrado en la bibliografía ni el vocablo, ni su utilidad.

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